jueves, 23 de agosto de 2012

Solo Tu

Hoy te he echado de menos... 
Me he sentado en aquel banco donde solo tu me dabas palabras de consuelo, donde no he sido capaz de sentarme con nadie más. 
He intentado mirar a un punto fijo, como aquel día. Recuerdo mi mirada ausente esperando tu llegada. Ese día supe que algo en mi forma de ser cambiaría para siempre. 
En mi espera solo me dio tiempo a apreciar aquel gran árbol que parecía eterno. Sus ojos caían suavemente acariciando el suelo. Con el paso de los meses comprendí esa extraña sensación. Era igual cuando tus dedos rozaban mi pelo como si de un tesoro se tratase. 
Cada día estábamos más cerca del invierno... Mi pelo se apagaba. Tus manos eran frías, de un color pálido. Se anunciaba nuestro fin. Cada día más lejos pero a la vez tan cerca que me limité a cerrar los ojos y a esperar que el tiempo pasase como si fuese un suspiro. Un segundo eterno. 
Aprendí que no puedo guardar ningún rencor, puesto que yo misma me congelé y no hice nada para evitar lo que me imaginaba. 
Hoy te he echado de menos...
Pero aquí sigo.. esperando que pase el tiempo como una tonta que no ha aprendido la lección. Y.. sí, losé, aquel día supe que algo en mi forma de ser cambiaría para siempre, porque nunca habría esperado sentada a nadie... Ese fue mi cambio.. convertirte en mi excepción.

Abrazo infinito

Necesito que me mires y que tus ojos me digan todos los pensamientos que tienes guardados. A veces me encantaría darme la vuelta, evitar esas palabras, evitar esos ojos que me atan a ti... Pero no puedo, son como un imán que no me deja apartar la vista ni un instante. Solo podría dejar de mirarte si tu piel rozase con la mía en un abrazo eterno. Un abrazo que diga mucho más. Un instante en el que tus manos me agarren con tanta fuerza que se convierta en tres segundos inolvidables.