sábado, 15 de diciembre de 2012
Momentos
Salir, bailar y despeinarse. Reir, llorar y abrazarse. Darle a play, a pause y continuar. Sentir, escuchar y mirar. Momentos inolvidables en los que me gustaría parar el tiempo en una simple carcajada. Momentos que no volveran, que disfruté y que quedan por llegar.
¿Amigos?
Unos vienen y otros van, pero cada uno han formado parte de mi ser, cada uno me ha enseñado mil cosas, cada uno especial y diferente, cada uno me saco una sonrisa, cada uno me aconsejó cuando lo necesité, cada uno una virtud y un defecto. Cada uno MI TODO.
lunes, 10 de diciembre de 2012
domingo, 9 de diciembre de 2012
Carta a un maltratador
Querido
“Amigo”:
Empiezo mi carta así porque, ante todo, eso eras… “mi amigo”.
La persona a la que más he amado y a la que más he querido.
Sé que no te gusta leer pero tendrás que hacerlo, ya que
seguramente te estarás peguntando que donde estoy. Hoy, y después de tanto
tiempo, he decidido marcharme. Ahora mismo estarás sorprendido y a la vez algo
confuso. Seguramente tus ojos se estarán llenando de ira en este mismo
instante, como cada vez que te ibas con tus colegas y venias borracho. Pero ya
no aguanto más. En el fondo pensaba que todo esto era culpa mía, que tú eras
bueno, que tú eras la persona a la que creía conocer, aquel que me mandaba bombones
y cartas de amor durante nuestro primer año juntos.
El tiempo fue pasando y mi miedo hacia ti iba creciendo como
unas suaves cadenas que amarraban mi corazón sin sentido. No sabes lo que es
sentir miedo a tus gestos, miedo a tus manos, a tu mirada. No sabes lo que es
sentir pánico, horror… escuchando el simple sonido de unas llaves. Tus llaves.
Cuando abrías la puerta, mi primer pensamiento era: ¿Qué
motivo tendrá hoy para levantarme la mano? , ¿No hacer bien lo que tú querías o
la simple llamada perdida de alguna amiga?... Y la verdad es que ya no me
importa nada. Tus celos han terminado ahogando lentamente mi vida.
Has acabado con todos mis sueños, has hecho que me siente
fea, inútil e incluso miserable. Has conseguido separarme de mi familia porque
solo querías que fuese tuya, única y simplemente… tuya.
Mis noches son eternas y cuando consigo conciliar el sueño
solo me veo a mí, como una muñeca de trapo con la que juegas y rompes en mil
pedazos sin una simple gota de delicadeza. ¿Y si consigues realmente que sea
como esa muñeca?, ¿Y si algún día se te va la mano y me matas?
No sabes todo lo que he tenido que aguantar cuando me cogías
del brazo y me empujabas contra la pared. Al final siempre hacías conmigo todo
lo que te daba la gana y si no, siempre tenías preparado ese puño para golpear
mi cuerpo sin control. Aún recuerdo el día que me tiraste por las escaleras,
perdí el conocimiento, y una lengua fría y áspera fue lo primero que sentí al
recobrar mi cordura. Era nuestro perro, al que por cierto, también pegabas
cuando no me encontrabas en casa. Al que por cierto, ya te habrás dado cuenta
de que también me lo llevo conmigo. Ni si quiera tuviste la compasión de
recogerme del suelo.
Pero tus heridas ya no me duelen, ni siquiera son capaces de
derramar ni una gota de sangre más. Lo que más me duele son las heridas del
alma, las heridas que jamás tendrán cura, las heridas que tu inútil palabrería
consiguió destrozar.
Me voy, como ya te dije al principio de la carta, he
decidido marcharme y es una decisión firme y rotunda que he tomado yo solita,
para que veas que a partir de ahora yo voy a tomar las riendas de mi vida y a
recuperar todo aquello que me arrebataste.
Voy a empezar a apreciar el mundo, a no mirar nunca más
hacia abajo. Voy a sentir y a caminar sin sentido. Voy a apreciar el olor de
las flores y el tacto de las olas del mar sobre mi piel. Perderé la noción del
tiempo mirando a la nada como si lo fuera todo y pasearé descalza sobre mis
recuerdos para derribar lentamente el castillo que te has construido a costa de
mi dolor.
Lo peor de todo es que me das pena. Vives en un universo
paralelo y lo que no sabes es que cuando termines de leer esta carta y abras
bien los ojos, te darás cuenta de que toda tu vida es una mentira y que estás
más solo que la una. Y ahora, ahora es cuando me he dado cuenta de que no vales
nada. No se puede querer a alguien de esa manera y yo misma me voy a encargar
de que no vuelvas a amar de ninguna de las formas.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)



