lunes, 14 de mayo de 2012

Ya casi no tengo ganas de escribir...
Mi vida se desmorona y me quedo con las manos vacías.
Como el que creía ser aire y solo era humo.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Me lo enseñaste TU

Despertar un día y saber que no estás es como un sueño eterno que no me deja seguir respirando, donde se para el tiempo, donde cada momento vivido es una lágrima que derramaré en aquellos momentos de melancolía. 
A veces un abrazo es todo lo que necesitas para sentirte mejor.
Resulta que alguien me enseñó lo que era una amistad y el valor que aquello tenía. Me enseñó lo que hacían las verdaderas amigas: pasear juntas, escucharse, salir de fiesta, soportarse, tener noches de melancolía con películas tristes y después levantarse el ánimo mutuamente.
Llegué incluso a comprender a otra persona solo mirarla a los ojos. Sus estados de ánimo ya no eran para mi un descubrimiento porque ella me enseñó a leer con el corazón.
Y es que cuando encuentras una Best Friends es muy difícil dejarla escapar porque quizás ya no vuelva a encajar con nadie de la misma manera (y sé que ella me entiende). Pero hay algo que me preocupa y ambas nos hemos dado cuenta, pero no sé muy bien del todo que es lo que ocurre. Parece que estamos construyendo una barrera enorme entre nosotras que divide nuestros caminos. Cada día estamos más lejos la una de la otra y ya ni siquiera veo sus ojos, ni siquiera veo su sonrisa. Ya nada es lo mismo. Solo quiero que sepa que no hace falta escribir un diario compartido ni verse a menudo para saber donde está una amiga de verdad que siempre te espera con los brazos abiertos de par en par. No permitamos que un mal día nos haga sentir que tenemos una mala vida. Porque tu... TU fuiste la que me enseñó la palabra AMISTAD.

Mi verdad

Estoy intentando abrir los ojos poco a poco, porque me importas. Y si esto no tiene ningún sentido, no me lo eches en cara, ni seas capas de reprocharme cada momento que intenté pasar contigo cuando sentía que te perdía sin saber el motivo. Mi decisión es clara y contundente (por lo menos eso pienso en este instante), mañana Dios dirá. He decidido dejar pasar el tiempo, dejar de mirar tu sonrisa e intentar hablar como si nada, como si no tuviese mariposas en el estomago, como si nunca hubiese tenido un nudo en la garganta al hablar contigo. Creo que lo nuestro a tocado fondo. Lo nuestro ya ha llegado a su fin. Que difícil es esto... intentar romper algo que jamás estuvo unido.