Volar libremente.
Mirar de frente con la cabeza bien alta y sin mirar atrás.
Alzar mis alas y agitarlas con la fuerza suficiente para salir corriendo de aquí.
Avandonar este vacio inmenso que llena mi alma, que asfixia mi cuerpo.
Vagar como una paloma herida sin rumbo pero con ganas de seguir viviendo.
Llevar la paz que tanto ansío a los corazones rotos de personas que renuncian a seguir.
Y aunque me arranquen las plumas una a una, mi corazón seguirá volando en su interior.
Nadie logrará dejarlo inerte.

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